Las empresas que han pasado por ERTE frenan los despidos ante el miedo al castigo por parte del Gobierno

La nueva prórroga de los ERTEs hasta el 31 de enero  para mantener el empleo debido al duro golpe  ocasionado por la pandemia del coronavirus al mercado laboral también ha creado una gran confusión entre las empresas.

Desde que se puso en marcha durante el estado de alarma esta medida, desde el Ministerio de Trabajo se avisó que investigarían a todas las empresas que utilizarán de forma fraudulenta los ERTEs así como impuso la prohibición de despedir salvo en casos muy excepcionales cuando la empresa pudiera caer en concurso de alrededores.

La prohibición no es permanente, es decir las empresas debían asegurar a los trabajadores que están bajo un Expediente Regulador Temporal de Empleo (ERTE)  6 meses una vez se reanuda la actividad.

Sin embargo con las diferentes prórrogas esta “cláusula” no ha quedado muy clara, ¿cuándo se da por reanudada la actividad?

Esa es la gran duda, si es cuando se incorpora el primer empleado, se incorporan todos o es de forma individual.

Varios expertos en derecho laboral señalan que se entiende este periodo de “tregua” empieza a contar desde que se incorpora el primer trabajador.

Noviembre puede ser el mes que se produzcan los despidos.

Desde que se decretase el estado de alarma  el pasado 14 de marzo y las empresas solicitaran de forma masiva la inclusión de sus trabajados en un ERTE, provocando el gran colapso en las oficinas del Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE) dejando a un total de 3.4 millones de trabajadores en ERTE.

Muchos de estos trabajadores comenzaron a incorporarse en el mes de mayo,  por lo que siguiendo la norma, en noviembre ya finalizaría los 6 meses de tregua por lo que podrían ya darse los primeros despidos.

Algo que tiene muchas papeletas de que suceda dada la delicada situación de muchas empresas que con los rebrotes han visto como su lenta recuperación ha sido parada de golpe  y las nuevas condiciones de los ERTEs  suponen un coste que difícilmente podrán sostener.

La única solución para muchas empresas si no quieren caer en la bancarrota pasa por despedir trabajadores, pero debido a la falta de concreción en la norma, existe el miedo a que el Gobierno reclame las exoneraciones con sus debidos intereses.

 

Comparte: