Kiko Rivera se sienta en plató y tira de la manta en ”Cantora: La herencia envenenada”

La guerra entre Isabel Pantoja y Kiko Rivera parece que va de mal en peor. A raíz de la entrevista que concedió Kiko Rivera a la revista “Lecturas”, confesó que había descubierto la verdadera cara de su madre, a raíz de la herencia de Paquirri.

 

Kiko desvelaba que él firmaba los papeles que su madre le daba, confiando ciegamente en ella, mientras que lo que realmente hizo fue ceder Cantora sin saberlo.

 

Tras este bombazo, muchas de las personas cercanas a Kiko han querido aportar su opinión al respecto, como su mujer Irene Rosales, que ha estado apoyando a su marido en todo momento, o Isa Pantoja, que sufrió un ataque de ansiedad durante su participación en ”La casa fuerte” y que, finalmente, ha tomado la determinación de mantenerse al margen, al menos por el momento.

 

Anabel Pantoja no ha querido dar la razón a ninguno de los dos, y la familia Rivera se ha puesto de parte de Kiko.

 

Anoche se emitía en televisión un especial sobre este tema ”Cantora: La herencia envenenada”, donde Kiko Rivera acudió a plató para hablar largo y tendido sobre los aspectos de esta guerra que parece no tener fin.

 

Durante esta entrevista, Kiko ha tirado de la manta y ha desvelado que a su madre le interesa más el dinero que sus hijos, y que se siente engañado por la tonadillera. Confesó que las veces que Isabel hipotecó Cantora, Kiko tuvo más de un problema sin querer.

 

Isabel Pantoja no ha mantenido las últimas voluntades de Paquirri, y según Kiko Rivera, Cantora siempre ha estado hipotecada, desde que él era un niño pequeño, todo esto sin saberlo hasta ahora.

 

Por su parte, a Kiko le gustaría tener una conversación con su madre sobre lo que él considera una trama, un robo y un engaño, para así poder evitar una visita a los tribunales.

 

Además, Kiko, en exclusiva, ha desvelado que durante el cumpleaños de Isabel Pantoja el pasado 2 de agosto en Cantora, el DJ descubrió todas las pertenencias de su padre en su habitación cerrada, pertenencias que supuestamente habían sido robadas, unas pertenencias que, en su día Carmen Ordóñez reclamaba para sus hijos Fran y Cayetano y que la tonadillera nunca les dio.

 

Kiko considera que este suceso marcó un antes y un después en la relación con su madre, y que el tema de las voluntades de su padre debía haberse solucionado desde hace muchos años.

 

Me avergüenzo de mi apellido Pantoja

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