La nueva ley trans de Montero enfrenta a PSOE y Podemos

El Ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero está preparando una futura ley trans que ha provocado el enfrentamiento interno entre el PSOE y Unidas Podemos.

Colectivos feministas ya se han manifestado en contra y han pedido al Gobierno de Pedro Sánchez  que frene el desarrollo de esta nueva ley al entender que esta puede vulnerar los derechos de las mujeres y de la infancia.

La nueva ley recoge el derecho a la “autodeterminación de género” es decir que las personas podrán cambiar  su sexo en el DNI con una simple declaración de la propia identidad sentida, incluidos los menores de 16 a 18 años.

Los colectivos feministas se oponen a esta iniciativa porque podría truncar el desarrollo sano de menores, porque desde su punta de vista el pretender que el ser mujer y hombre es una mera elección desdibuja la realidad de material del sexo, justo aquello que determina el género en que se nos socializa.

Por tanto consideran necesario que se conserve la distinción y la no confusión de los conceptos de sexo y género.

El sexo como realidad biológica y constatable y el género como un constructo cultural de estereotipos

También un grupo de mujeres referentes del feminismo en el país, Laura Freixas, Marina Gilabert, Alicia Miyares, Rosa María Rodríguez Magda, Victoria Sendón de León y Juana Serna,  han hecho pública una carta abierta al Gobierno, en la que solicitan un debate limpio y veraz sobre la ley trans.

Actualmente para que una persona pueda cambiar su sexo en el registro debe tener un informa médico de disforia de género y llevar al menos dos años de hormonación.

Irene Montero pretende que se eliminen estos requisitos para poder llevar a cabo un cambio en el registro civil, sobre esta cuestión, en la carta abierta al Gobierno, las firmantes abogan por la libertad de sentimiento, expresión, elección sexual, estética o comportamiento, y por la garantía del derecho a la no discriminación a causa de ello.

Añaden que elaborar una ley trans que incorpore el derecho a la identidad de género  mantendría una los estereotipos de géneros tradicionales.

Hablar de cuerpos equivocados y fomentar el género como identidad, contradice todas las normativas de igualdad, refuerza el sexismo en la infancia y pone las bases para truncar su sano desarrollo

 

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