Los huesos hallados por un fan de la serie de Netflix son de una de las niñas de Alcàsser

El año pasado se estrenó en la plataforma de streaming Netflix uno de la serie documentales más polémicas, “Las niñas de Alcàsser” donde volvieron a poner sobre la mesa aquel fatídico acontecimiento vivido en el municipio de Alcàsser, el asesinato de Toñi, Miriam y Desirée.

Un documental que estaba lleno de detalles que despertó la curiosidad de los fans y es que tras su estreno las búsquedas en Google para obtener información aumentaron exponencialmente, incluso muchos fans visitaron el lugar donde ocurrieron los hechos, el paraje de la Romana de Tous.

Una fan encontró restos óseos que ahora según las fuentes jurídicas,  señalan que los resultados son coincidentes y que pertenece a una de ella, concretamente a Míriam.

Así lo ha publicado el diario Las Provincias, después de conocer el resultado de las pruebas de ADN

Los huesos que encontró eran cuatro trozos de falanges que un vecino trasladó al cuartel dela Guardia Civil, donde se procedió a llevarlos al laboratorio de criminalística de la Comandancia de Valencia y al  Instituto de Medicina Legal de Valencia, que determinó que eran humanos.

Tras recoger muestras de los familiares de las niñas para poder comparar, los resultados que debido a la pandemia se han retrasado, finalmente el Departamento de Barcelona del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses ha confirmado que los restos óseos pertenecían a Miriam.

El Crimen de Alcácer (alcàsser)

Un viernes 13 de noviembre de 1992 tres adolescentes desaparecieron cuando se dirigían haciendo autoestop a una de las discotecas de Picasent. La búsqueda de las niñas tuvo gran repercusión mediática, sobre todo en el programa “Esta noche cruzamos el Mississippi”.

Tras 75 días de búsquedas el 27 de enero de 1993 dos apicultores encontraron los cadáveres semienterrados en una fosa en el barranco de la Romana.

Las investigaciones apuntaban que el crimen fue cometido por Antonio Anglés y Miguel Ricart, de 26 y 23 años respectivamente, el primero huyó y jamás se le ha podido localizar, mientras que el segundo fue arrestado, juzgado y condenado a 170 años de prisión, aunque solo cumplió 21.

 

 

 

 

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